"La perfección no es cosa pequeña, pero está hecha de pequeñas cosas." Miguel Ángel

martes, 15 de junio de 2010

La Torre de Londres: Una fortaleza con destinos inusuales



Esta singular edificación de piedra, de 1.170 metros cuadrados y más de 27 metros de altura, de color blanco reluciente, que podía divisarse desde varios kilómetros a la redonda, era todo un hito para la época. Era la Torre Blanca, una fortaleza encargada hacia el 1076 por Guillermo El Conquistador. Había logrado obtener la corona por la fuerza doce años atrás, luego de derrotar en Hastings a su cuñado, y para muchos, el legítimo heredero de Eduardo el Confesor, muerto sin descendencia.
Guillermo no era un rey popular y era consciente de tal situación, el pueblo que gobernaba nunca dejó de considerarlo un extranjero. Esto le llevo a reforzar las murallas de la ciudad capital y a construir un bastión que sumaba los últimos avances en tecnología militar con las comodidades propias de una residencia real. Su propósito no era únicamente repeler a posibles invasores extranjeros, ante todo era, intimidar a sus vasallos.


Guillermo “El Conquistador”

Aunque Guillermo no vería culminada la Torre Blanca, sus sucesores la usaron constantemente. En la edad media se empleó principalmente como refugio en situaciones de inestabilidad política, cuando los soberanos veían peligrar su posición. Pronto se llevarían a cabo ampliaciones y mejoras.
Enrique III, quien tenía numerosos enemigos, añadió 50 años después una muralla, un foso y nueve torres, entre ellas la de Wakefield, la de Lanthorn y la de Beauchamp. Pero fue su hijo Eduardo I, quien le dio el impulso definitivo hasta convertir la fortaleza en el conjunto de edificios que hoy se conoce como la Torre de Londres. Edificó una segunda muralla y otro foso para obtener dos líneas de defensa concéntricas, construyó nuevos aposentos, estableció allí la Casa de la Moneda y fue el primero en asentar calabozos permanentes.



Con todas estas adiciones las expectativas eran que el conjunto fuese inexpugnable, sin embargo a finales del siglo XIV estalla una revuelta campesina producto de la aplicación de un impuesto, la que logró burlar sus defensas. El resultado: asesinato del tesorero real y el arzobispo de Canterbury.
La Torre no volvió a ser un lugar seguro para la realeza, o al menos para algunos de sus miembros es de reseñar lo ocurrido en el siglo XV con los príncipes Eduardo y Ricardo, niños de 12 y 10 años respectivamente, su tío conocido luego como Ricardo III los envió a la Torre bajo la excusa de prepararlos para la coronación del primogénito, al tiempo los declaró ilegítimos y se apoderó del trono. De los sobrinos no se supo nada más hasta 1933 cuando una excavación forense aceptó la posibilidad de que los esqueletos hallados fueran la de los desafortunados príncipes.


Enrique VIII (Enrique Tudor)

La historia de sangre de la Torre continúa bajo el reinado de la dinastía Tudor, primero con Enrique VIII, aunque para 1533 cuando ordena construir unos especiales aposentos para su esposa Ana Bolena. Poco podía imaginar la reina que tres años más tarde moriría decapitada a pocos metros de allí. La misma suerte correría Catalina Howard, quinta esposa del Rey Enrique VIII y antes que las dos reinas Tomás Moro, canciller del reino y amigo del Rey por no aceptar la ruptura oficial con la Iglesia Católica, opuesta al divorcio del Rey con su primera esposa.


Isabel I de Inglaterra (Ultima reina de la dinastía Tudor)

La tradición de uso seguiría con María I, hija de Enrique VIII, ferviente católica, quien en su condición religiosa ordena ingentes persecuciones de carácter religioso y político de la que apenas pudo escapar su hermana Isabel, que fue huésped de la Torre por dos meses, acusa de conspirar contra su media hermana. No tuvo tanta suerte Juana Grey, antecesora de María, quien solo reino por nueve días y fue ejecutada a los 19 años.


Oliver Cromwell

El siglo XVII trajo nuevos sobresaltos, por vez primera en su historia, la Torre de Londres se desvincula de la monarquía. En 1649, luego de 7 años de guerra civil pasa a manos del parlamento inglés y recupera su carácter militar originario. Oliver Cromwell la convierte en un cuartel y borra todo vestigio de su pasado real, llega inclusive a fundir las joyas de la corona. Tras esta etapa en 1660 se restaura la monarquía, pero la Torre mantuvo su nueva función. La mayor parte de sus edificios se transformaron en arsenales, almacenes y oficinas militares.
Nuevos cambios llegarían en el siglo XIX de la mano del Duque de Wellington, recordado por vencer a Napoleón Bonaparte en la batalla de Waterloo, el mismo quiso dejar constancia del hecho al bautizar unas barracas con el nombre de tan famoso encuentro bélico. La Torre estuvo en manos del Duque 26 años, tiempo en el que añadió un nuevo bastión y nuevas defensas, igualmente desecó el foso al descubrir que era la causa de enfermedades.


Duque de Wellington


La segunda mitad del siglo XIX fue testigo de otra clase de limpieza, con el advenimiento de la era victoriana, el romanticismo tan dado a idealizar el pasado, puso de moda todo lo medieval, siendo la Torre un edificio que se encuadraba en tal visión. El arquitecto Anthony Salvin recibió el encargo de devolverle su imagen original, aunque el proceso de restauración no se ajustaba fielmente a la realidad, sino más bien a los gustos neogóticos del arquitecto. Luego, las reformas de John Taylor, sustituto del primero, fueron aun más polémicas ya que derribó varios edificios antiguos para que la Torre Blanca pudiera contemplarse desde todos los ángulos.
Controvertidos o no, los cambios impulsaron la popularidad turística de la fortaleza, que llega hasta el presente. Alrededor de esta antigua construcción surgieron mitos dentro de los que destaca el de los cuervos. Se supone que la monarquía británica llegara a su fin el día en que los seis cuervos que moran en la Torre la abandonen. La realidad es que la monarquía no deja al azar tal cosa y para ello, tienen personal encargado de su alimentación y recortan una de sus alas. A pesar de ello ha habido casos de cuervos aventureros, incluso hay quien asegura que todos echaron a volar durante los bombardeos de la II Guerra Mundial.
Por un breve lapso en el siglo XX recuperó su función de presidio. Varios espías fueron fusilados; el último Josef Jakobs, en 1941. Rudolph Hess, uno de los jerarcas del partido nazi, pasó cuatro años allí antes de ser juzgado en Nuremberg. Fue al menos por el momento, el último prisionero de la Torre de Londres.

Fuente consultada: Historia y Vida N°487

lunes, 14 de junio de 2010

El Dibujo Surrealista de T.S. Abe

T.S. Abe es un maravilloso artista e ilustrador nacido y criado en el sol de la ciudad de Brixton, Londres. Sus dibujos a lápiz suelen ser retratos con un marcado estilo surrealista, ha aparecido en numerosos medios de comunicación, exposiciones y revistas. Posee un dominio excepcional de la técnica del dibujo sobre papel, caracterizada por la incorporación de gran cantidad de pequeños detalles. Su trabajo constituye un placer para los sentidos.












Fuente: http://www.nastplas.com/

Pascual Navarro. La obra de un dibujante

Pascual Navarro, formó parte de la llamada generación del 45 (1945), época de vanguardias que se originan en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas para un primer momento de creación de identidad, orientada hacia lenguajes híbridos inspirados en el arte contemporáneo europeo.




La de Pascual Navarro es, tal vez, la obra de la generación del 45 más diversa y profunda en cuanto al uso de recursos propios del dibujo. Casi podría asegurarse que es el trabajo de un dibujante, no obstante, su resultado se apega de forma casi obediente al legado de Armando Reverón, cuya ejecución rápida y nerviosa, Navarro proyecta a una obra figurativa más intima, frecuentemente plasmada en el pequeño formato, a manera de apuntes y bocetos.



Tonos sombríos, preferencia por el uso del carboncillo, gouache y el pastel, que le facilitan los efectos logrados con mínimo esfuerzo, son recursos a los que acude el autor para hacer énfasis en el carácter expresionista de su obra. Luego, a partir de 1950, mientras vive en París, Navarro deriva en la abstracción geométrica, aunque este cambio, poco agrega a su obra inicial, una de las más sólidas de su generación.


"La dama del abanico"

Fuente consultada: Espacio y Tiempo del Dibujo en Venezuela. Calzadilla, Juan

sábado, 12 de junio de 2010

“Recuerdos” Obra de Charles Peterson

El artista Charles Peterson, ha dedicado una serie de pinturas a los recuerdos provenientes de las escenas cotidianas de la vida norteamericana, sus pinturas son cercanas y comprensibles para todos. Sus imágenes llevan al espectador a evocar recuerdos de una infancia felíz y sin preocupaciones, recordar el pastel de su celebración de cumpleaños, un juego casero de básquet, etc. En su trabajo Peterson utiliza una combinación de fondo claro y transparente,en el que la figura humana casi desaparece, apenas se perfila, son fantasmas, una suerte de recuerdo en el recuerdo, una mirada a un espacio que en un momento fue llenado por estas personas que apenas logran divisarse. Esta colección cuenta con 60 pinturas. La revista “Art Magazine” incluyo a Charles Peterson en la lista de los 10 exponentes de la industria gráfica norteamericana.


"Días de verano"


"Uno a Uno"


"Caballos de carrusel"



"Cuento antes de dormir"

Fuente: http://www.beautifullife.info "The Memories Collection of Charles Peterson"

René Portocarrero: El sentido poético de sus imágenes


"Mujer Vegetal" 1980


René Portocarrero nace en la Habana, Cuba en 1912. Inició su formación artística en las academias de San Alejandro y Villata, en la Habana. En 1930 fue profesor en el Estudio Libre de pintura y escultura dirigido por Eduardo Abela y en 1940 enseño arte en la prisión de la Habana. Viajó por Europa y Estados Unidos, presentando su primera individual en la Julian Levy Gallery de Nueva York en 1945. Participó en la Bienal de São Paulo en 1957 y 1963, y en la de Venecia en 1952 y 1966.



Fue ceramista, escenógrafo, realizó murales y edificios públicos de Cuba e ilustró libros de autores cubanos.
Sus obras figuran en las colecciones permanentes de museos americanos y europeos. Su pintura se caracteriza por una pincelada vibrante y por el gran dinamismo que imprime a sus temas relacionados con la tradición afrocubana y tratados desde un punto de vista poético. Recibió premios en salones nacionales de pintura y el premio Sambra de la Bienal de Sao Paulo.

viernes, 11 de junio de 2010

“Enfermos Ilustres”

Una reciente publicación en España resalta el efecto que las enfermedades padecidas por artistas, músicos, y demás personalidades sobre su obra y en consecuencia sobre la historia de sus disciplinas y del hombre en general. El libro del catedrático de Medicina Interna Blas Gil Extremera, relata la historia de más de cien personajes históricos, cuyas obras pudieron ser fruto de sus dolencias. «Analizo desde la perspectiva médica a un total de cien personajes desde la época romana a nuestros días, pasando por la Edad Media, Barroco, Renacimiento y Romanticismo, entre otras muchas épocas», comenta Gil Extremera durante la presentación a la prensa del título. Pintores, escritores, compositores, políticos, reyes e historiadores han pasado por la 'consulta histórica' de este médico humanista.
El libro se plantea la enfermedad como un “potenciador” o “influencia” determinante sobre decisiones estratégicas, trabajos, partituras, escritos, etc.

Casos emblemáticos:

Arte



En cuanto a la actividad artística, indica que las geniales obras de Vincent Van Gogh «están relacionadas con la epilepsia que padecía el pintor», al igual que los 'Relatos de misterio e imaginación' de Edgar Allan Poe están asociados a «su adicción al alcohol y las fases de 'delirium tremens'».



Haendel
Uno de los casos en los que la salud aparece unida a la creación se advierte, siempre según el internista, «en el compositor Heandel, quien sufrió un ictus cerebral del que se recuperó por completo y fue cuando compuso, en agradecimiento a su milagrosa salvación, su famoso 'Mesías', porque anteriormente sólo había compuesto óperas».



Paganini
«La extraordinaria habilidad de Paganini se debía a que padecía la enfermedad de Marfan, y estas personas poseen unos dedos delgados y largos con una enorme hiperelasticidad, lo que les permite posiciones imposibles de los dedos sobre el violín, lo que se llama aracnodactilia, dedos de araña».



Mozart
«De quien siempre se dijo que había sido envenenado por Salieri, cuando el compositor de Salzburgo falleció por una insuficiencia renal crónica, cuyo origen fue una infección de la faringe». «Mozart estuvo consciente hasta el último instante e incluso la tarde en la que falleció había estado cantando su inacabado 'Réquiem'»



Rainer María Rilke
El caso del gran poeta alemán Rainer María Rilke guarda una relación casi macabra entre el objeto más mencionado de su poesía, la rosa, y la causa de su muerte. «Rilke padecía tuberculosis, una enfermedad incurable en aquella época, y la única recomendación médica consistía en que se trasladara a un lugar soleado, y se fue a Ronda», relata el médico y escritor. «La tuberculosis se le complicó con una septicemia y falleció al pincharse con la espina de un rosal, la flor que más había cantado en sus versos»

Fuente: http://www.ideal.es "El Ictus del Mesias"

jueves, 10 de junio de 2010

Luis II de Baviera. El rey loco y su relación con Richard Wagner




Luis Otón Federico Guillermo de Baviera, vio la luz el 25 de Agosto de 1845, en Nymphenburg, palacio veraniego cerca de Munich, en el seno de la dinastía de los Wittelsbach (en la cual ya se habían producido sus cuantos escándalos y lunáticos de atar como la princesa Alexandra que juraba que se había tragado un piano entero).

Fue hijo del rey Maximilian II Joseph von Wittelsbach rey de Baviera y de María de Hohenzollern, princesa de Preußen (Prusia) e hija del rey de Prusia Federico Guillermo I de Hohenzollern.

En su esmerada educación, como corresponde a un futuro rey, tuvieron una especial preponderancia las cuestiones artísticas, pues tanto su padre como su abuelo Luis I, eran profundos amantes del arte y la belleza, grandes mecenas de su tiempo y aprendices de poeta.

En este atento aprendizaje artístico, el joven príncipe Luis, el 25 de agosto de 1861, presenció por primera vez una obra wagneriana, precisamente “Lohengrin”, y quedó tan sumamente cautivado por todo lo que había visto y oído, por lo que había sentido con esta obra y por lo que de sí mismo y de su espíritu había reconocido en aquel drama, que desde entonces su pasión wagneriana, su entusiasmo romántico y su ímpetu artístico, no conocieron límites.

Y es que ya entonces había formado el carácter plenamente romántico que le haría presa de insultos y mofas, el carácter que le valdría el apodo de Rey Loco. Era un joven príncipe dotado de un alma enfermiza y una imaginación asombrosa, inflamado de un sublime sentimiento, alto, pálido, con un espíritu turbado y melancólico, volcado en los delirios de su alma como un arquitecto de ilusiones ó un cazador de sueños.

Un artista en el más profundo sentido de la palabra, con miras para todo lo hermoso y sublime que encontrase, con un espíritu elevado sólo preocupado por el sentimiento y la belleza, pero que sin embargo no había nacido para realizar y plasmar todos sus sueños, no era capaz de una verdadera actividad creadora; y en la búsqueda de esto, encontró en el Maestro Richard Wagner la figura que ponía en imágenes artísticas sublimes todos sus anhelos y sus ensoñaciones.

A los 18 años de edad, Luis II vio morir a su padre en el mes de marzo y no le quedó más remedio que tomar las riendas del país. La población de Baviera se enamoró a primera vista de este joven elegante, hermoso y dulce y cuando pasaba por las calles de la ciudad en su carruaje, decenas de pobladores le festejaban.

Cuando el 6 de mayo recibe el Rey Luis II a Wagner en Munich, lo recibe con unas palabras que marcarán toda su relación, y que ponen de manifiesto tanto esa entrega absoluta como esa afinidad de almas: «Sin que vos lo supierais, erais la cuenta de todas mis alegrías. Vos habéis sido mi mejor maestro, mi educador y un amigo que, como ningún otro, ha sabido hablar a mi corazón. Haré cuanto esté en mi mano para haceros olvidar vuestros sufrimientos, disiparé todas vuestras preocupaciones, os proporcionaré el reposo a que aspiráis a fin de que despleguéis sin traba alguna, vuestro genio maravilloso. Ahora que visto la púrpura, emplearé mi poder en endulzar vuestra vida».


Richard Wagner, músico alemán.

De Munich se traslada al castillo de Berg, a orillas del lago Stamberg en la isla de las rosas, donde proporciona a Wagner una villa cercana a su castillo para que trabaje con la tranquilidad de un creador, le dona una casa en Munich en la Briennerstrasse, paga las deudas del artista, todo está al servicio del Maestro para que trabaje y desarrolle su genio, el teatro, la orquesta, la intendencia..., otorga toda clase de favores y reconocimientos, proporciona cargos importantes a Hans von Büllow, todos los días el Rey va a visitar al Maestro o éste va al castillo... Es un período tranquilo y soñado por Wagner, no ha de preocuparse por su sustento ni por los medios con que dedicarse a su arte, algo que durante toda su vida le había rondado como un perro de presa y que al fin había conseguido dejar atrás... por ahora.

Años y obras wagnerianas

Tras una serie de representaciones de sus obras, -“El Holandés” a finales de 1864 y el “Tannhäuser” en febrero de 1865- se estrena en Munich, el 10 de junio de 1865 el “Tristán e Isolda” con Schnorr von Carolsfeld como Tristán y Frau Schnorr como Isolda.

El Rey Luis, queda profundamente impresionado por esta obra y aún más entregado a Wagner y al ideal wagneriano si cabe que antes, y la misma noche de la representación, al acabar ésta, le escribe con profunda emoción pura y sublime, una nota llena de un exaltado sentimiento:
«¡Sublime y divino amigo...! ¿No has perdido valor para nuevas creaciones? Te ruego que no renuncies a tu arte, en nombre de aquellos a quienes proporcionas dichas que sólo Dios podría dispensar. ¡Tu y Dios! Hasta la muerte, hasta el reino de las Tinieblas, sigue admirándote Luis».

1865 Wagner en calidad de exiliado viaja a Suiza

No todo era un mundo de rosas. Mientras Richard Wagner y el Rey creaban su mundo aparte, las intrigas palaciegas contra el Maestro habían nacido y se habían ido desarrollando, y aunque en el primer momento la llegada de Wagner a Munich, había sido un hombre celebrado y agasajado por todos y el wagnerismo se había convertido en el último snobismo de moda entre las clases altas de Baviera, conforme se fueron dando cuenta de la inmensa personalidad del Maestro y de todo lo que el wagnerismo suponía tanto a nivel de ideología como de influencia sobre el Rey, comenzaron las hostilidades contra él.

Pronto toda Baviera estuvo contra Wagner, y todas las personas alrededor del Rey Luis comenzaron a presionarle en su contra: su tío el príncipe Carlos, su madre, el secretario Pfistermeister -aquél que había ido en busca de Wagner a Stuttgart-, el consejero Luts, el presidente Von der Pfordten, exponen la situación como de un grave peligro interno para el país con múltiples amenazas organizadas por un artista, y el 6 de diciembre de 1865, el Gobierno en pleno expone su ultimátum al Rey: “Debe escoger entre el amor y la felicidad de su pueblo y la amistad de un hombre despreciado por todo lo bueno y sano del reino”.

Colocado en tal situación, Luis II escribe a Wagner de una manera terriblemente angustiosa y desesperada: «Mi querido amigo: Con gran pesar de mi parte le ruego que acceda usted a los deseos que le expresó ayer mi secretario. Créame usted: debía obrar así. Mi afecto por usted durará lo que mi vida y con plena conciencia de mis palabras me atrevo a decirle que soy digno de usted. Sé que comprende mi profundo dolor. No dude usted nunca de la fidelidad de su mejor amigo. Suyo hasta la muerte, Luis».

El comienzo del final de la relación del Rey con Wagner esta signado por el estreno de los "Maestros Cantores de Nuremberg", y a partir de ahí sus caminos comenzarán a separarse, el 21 de junio de 1867, en Munich. Tras el estreno, habrían de pasar algunos años hasta que se volviesen a encontrar. El Rey Luis escribe a Cósima en la última carta que le dirige: «Cuento entre las horas más bellas de mi vida, las que he pasado al lado del Amigo querido, del más grande e inmortal Maestro, durante las representaciones de su admirable obra. No las olvidaré jamás...»



Castillo de Hohenschwangau

En verano de 1875, en la noche del 5 al 6 de Agosto, volvieron a encontrarse tras 8 años sin verse el Maestro y su admirador Rey. Luis II recabó su tren a una legua de Bayreuth, para visitar a Wagner y hacerle saber que deseaba estar presente en las fiestas de inauguración, como simple espectador, declinando la invitación de permanecer en Wahnfried y permaneciendo solo en su tren.


"Bayreuth"

En los siguientes días, en el palco junto a Wagner, presenciaron en solitario los ensayos generales de todo “El Anillo”, dejándose llenar e invadir una vez más por el espíritu y el sentimiento de las obras wagnerianas, uniendo una vez más su alma y su sueños, su entrega y su admiración a la obra de su Maestro. Pero en cuanto la última nota del “Ocaso de los Dioses” hubo sonado, de nuevo fue a refugiarse en la lejanía de sus montañas, y en los sueños de su mundo aparte, en el espíritu atormentado de su soledad romántica.

Luis II como estadista probó ser más sagaz y capaz de lo que muchos admiten. Sin su consentimiento, Otto von Bismarck no hubiera podido unificar Alemania ni hubiera sido posible el triunfo de los germanos en la Guerra Franco-Prusiana, dado que en este conflicto Baviera apoyó con tropa a los prusianos. Luis II a nivel personal se sentía un poco asqueado ante el escándalo que protagonizó su amado Wagner al quitarle la mujer a Hans von Bulow para luego casarse con ella.

También estaba preocupado por la salud de su hermano menor Otto, quien podría haber ayudado a Luis II pero que cada día iba de mal en peor con ataques de locura durante los cuales le daba por morder, caminar a cuatro patas y ladrar como perro. Para colmo de males Richard Hornig se casó durante una de las ausencias de Luis II, y el rey se sintió traicionado.

La penúltima vez que se vieron el Rey Luis y Wagner fue en Noviembre de 1880. Wagner regresaba de un viaje por Italia y paró en Munich para pedirle al rey una vez más su ayuda para el estreno de “Parsifal” en Bayreuth, donde deberían intervenir la orquesta y coros de Munich.

Luis II aceptó y organizó una representación especial de “Lohengrin” para esa visita de Wagner. Dos días después pidió que se interpretara el preludio de “Parsifal”, haciéndolo por dos veces y después el de “Lohengrin”. Wagner se marchó indignado pues tras escuchar el Rey la obra cúlmen de su creación, donde su alma por completo estaba transcrita en un drama, el Rey pedía que se interpretara el preludio de una de las obras de su primera etapa. A Luis II le pasó inadvertido tal enfado y en su diario anotó de esa velada: «...el 12 de noviembre, por la tarde, he oído dos veces el admirable y maravilloso preludio de “Parsifal”, dirigido por su propio autor. Profundamente significativo... Siempre he oído decir que entre Príncipes y súbditos no es posible ninguna amistad...»

Fue a visitar de incógnito a Richard Wagner en Haus Wahnfried y en enero de 1881 Wagner y Luis II vieron juntos la ópera Lohengrin. Cenaron juntos y lloraron mucho.

Un mes antes de la muerte del compositor, el Rey Luis le escribe un telegrama el dos de enero de 1883, que seria la última carta que le enviase:«Desde lo más profundo de mi corazón, correspondo yo a sus deseos de suerte que me hicieron mucha ilusión. Me he alegrado mucho de su tan atenta carta. En las hojas recibidas hace poco he leído con el mayor interés los temas escritos y las composiciones anunciadas en noviembre».


Castillo de Linderhof

Wagner le responde con una extensa carta muy interesante el 10 de enero que también sería la última misiva, y que acababa de esta forma:
«Es así como cierro hoy el círculo de mi vida, penetrado del noble sentimiento de las bonanzas de las que he disfrutado, y en el cual yo muero, y seguiré a mi Señor y a mi amigo, para la eternidad».

La muerte de Wagner se produce el 13 de febrero de 1883 en Venecia y la desesperación de Luis II fue tan profunda que ni pudo ir al entierro de Wagner.

Cuando se le comunicó la muerte exclamó:«¡Es horrible! ¡Espantoso» y ordenó que lo dejasen solo.

Tan sólo en su soledad encontró algo de respiro, en la soledad que ya no era vida, en la soledad que lo identificaría para siempre como el Rey Loco. Ordenó que cerrasen y prohibiesen tocar los pianos de sus castillos, y exclamó lleno de tristeza, recuerdo y soledad: «El artista del cual hoy llora todo el mundo la pérdida, soy yo quien le salvó».

En el coche fúnebre de Richard Wagner tan solo se permitieron colgar de los millares de coronas mortuorias que se enviaron, las dos de Luis II. El 16 de febrero escribe una carta de profundo duelo a Cósima:«Muy distinguida Sra. y apreciada amiga: Me es imposible plasmar el profundo dolor que llena mi alma acerca de la horrorosa e insustituible pérdida que hemos padecido. ¡Qué golpe del destino más deplorable nos ha tocado a usted, a los pobres niños, a todos nosotros, los amigos y numerosos admiradores del gran e inolvidable amigo y maestro! ¡Qué lástima que nos fuera arrancado tan pronto, quien hubiera podido pensarlo!».

Fue la última vez que se vieron, pues el 13 de febrero de 1883, Wagner moría en Venecia de un infarto. Wagner fue sepultado en Bayreuth, donde un acongojado Luis II visitó secretamente su tumba para llorar una vez más.

Ya para entonces, Luis II comenzaba a tener alucinaciones y otros problemas mentales. En su diario se reflejaban estas anomalías. Se sentía acosado por sus funcionarios, que olvidaban que cuanto mecenazgo se había hecho en el pasado provenía del dinero personal del rey y no del erario de Baviera. Los ministros se volvieron contra Luis II


Castillo de Neuchswanstein

Castillos

Volcó sus mayores energías en paraísos artificiales, diseñando y construyendo tres grandiosos castillos siguiendo el estilo historicista imperante en la época: Linderhof, Neuschwanstein y Herrenchiemsee. En esto perpetuaba la tradición de su familia, que había construido grandes avenidas en Múnich, y castillos por toda Baviera. Contrariamente a lo que se piensa, Luis II gastó su fortuna familiar para la construcción de estos castillos, sin arruinar las arcas del Estado. En la construcción de los castillos fue ayudado por el diseñador de edificios Christian Jank.


1886 Muerte de Luis II en el lago Stanberg

El 7 de junio de 1886 se llevó a cabo el complot contra el rey en Munich. El gobierno, tras un día de discusiones y misas negras, decidió que Luis II no podía reinar y que el regente sería el príncipe Luitpoldo.

Aconsejaron Luis II que huyera hacia Austria, pero él se negaba a hacerlo. Afirmaban que Luis II quería suicidarse y varios doctores montaron guardia, mientras el monarca protestaba que no era posible que lo declararan loco si no lo habían examinado.

El dia 10 de junio de 1886, su primo el Príncipe Luitpoldo tomó la regencia del reino, pues la familia de Luis II y los políticos de Baviera, juzgaron que el carácter de Luis II era fruto de una enfermedad mental que le imposibilitaba para las labores de gobierno. Así, lo sacaron de su castillo de Neuschwanstein y lo recluyeron en el castillo de Berg.

Tres días después, el 13 de junio, murió ahogado en el lago Starnberg, frente al castillo que había sido su última morada prisión. Junto a su cadáver se encontró el de su médico personal, el doctor Gudden.

La versión oficial con relación a su muerte, es la del suicidio, por la que habría puesto fin a su atormentada existencia de soledad y compañía, a su vida de continua contradicción romántica, llevando consigo a su guardián y médico.

Fuentes:
Wikipedia
http://www.islaternura.com

martes, 8 de junio de 2010

AMEDEO MODIGLIANI PINTOR ITALIANO EN PARIS: LA FIGURA HUMANA

Amedeo Modigliani (1884-1920) fue un forastero en la ciudad de París, emigrado de Italia, tuvo una vida azaroza y demasiado corta, se destruyó con el alcohol y las drogas , llevado por la desesperación por su pobreza y amargamente avergonzado por ella. Modigliani era un joven de belleza extraña, y su obra posee una maravillosa y lenta elegancia inusual, pero precisa Fue influenciado de manera importante por el escultor rumano Constantin Brancusi, fue captado, si se quiere embrujado por la escultura primitiva, en especial la africana.


"Desnudo"

Desarrolla un estilo de sofisticación basada en arabescos de formas simplificadas, manierista, es decir, no representaba la realidad de manera natural, lo hacía de forma extraña, algo deformada, caprichosa, inclinada a representaciones anticlásicas y en algunos casos desproporcionada. Bajo la óptica actual resulta difícil explicar la ausencia de mecenazgo que impulsara su obra. En estos días es famoso y reconocido, su vida llevada al cine, al igual que Pollock, Picasso… Su trabajo es reconocido por sus desnudos elegantes y alargados, pero sus retratos son sus obras más extraordinarias.



“Chaim Soutine” cuyo estilo era tan extraño, atrae a Modigliani por su cuerpo y por lo que puede llegar a significar espiritualmente. Soutine se alza dentro del lienzo como una escuálida columna. De tosca nariz por lo ancha, sus ojos son asimétricos, sus cabellos despeinados. Toda esa tosquedad difiere de sus muñecas y sus manos esbeltas, con la impresión que se percibe de un hombre nostálgico por su tierra, dispuesto a formar una de su propia sustancia sino se le da un lugar. Hay tristeza, pero a la vez determinación: los labios rojos están apretados con resolución.


"Jeanne de Hebuterne" Esposa del pintor.

Los temas de la obra de Modigliani fueron el retrato y los desnudos. Desde 1915 hasta 1920, año de su muerte, realizó su obra más significativa, constituida mayoritariamente por retratos y desnudos femeninos. Los retratos son a menudo de amigos y personajes conocidos como Max Jacobs (1916) o Jacques Lipchitz y su mujer (1917), pero frecuentemente representan a personajes anónimos como La criadita (1916). Sus múltiples desnudos femeninos,como Desnudo rojo con los brazos abiertos (1917, Kunsthaus, Zurich) rebosan una sensualidad lánguida y complacida; la línea que perfila los cuerpos es sutil, melodiosa y elegante; los ojos almendrados de los rostros dotan a las figuras de una mórbida melancolía que recuerda a Botticelli.


"Mujer con traje marrón"

lunes, 7 de junio de 2010

QUINTETO CONTRAPUNTO. ENSAMBLE PERFECTO

Desde pequeño mi aproximación musical contó con el singular sonido, armonía y ritmo de este grupo de músicos que con su especial talento hicieron de la música venezolana un referente del folklore autóctono, sino que además proyectó su calidad fuera de nuestras fronteras. Para mi escucharlos era un divertimento, comenzar a seguir la primera voz para luego escuchar la segunda y tercera, etc; al principio no podía llevar la letra. Luego con el tiempo, aprecie la maravilla que salía de esos discos. Especiales fueron sus interpretaciones de aguinaldos y villancicos, la hermosa canción “Niño Lindo” cuya voz principal era la de Morella Muñoz que es una huella grata e indeleble junto a otras interpretaciones emblemáticas como “Manzanares” y “La Puerca”.
Dedico esta entrada a mi Tía Petty, con todo mi amor.




Fundado en 1962, los integrantes originales del Quinteto Contrapunto fueron Jesús Sevillano, Rafael Suárez, Morella Muñoz, Aída Navarro y Domingo Mendoza.

Este proyecto surgió luego que Rafael Suárez, realizara una serie de arreglos para dos voces, sobre temas tradicionales, durante un período de estudios académico-musicales en Italia. A su regreso, varias personas del Orfeón Universitario, encantadas con la propuesta, le recomiendan ampliarlo a 5 voces típicas: bajo, barítono, tenor, soprano y mezzosoprano.



Con la realización de estos arreglos surge el Quinteto Contrapunto, siendo este grupo el primero en encarar la música popular con la metodología y el tratamiento de la música académica.

El impacto fue tal, que a los pocos meses de fundados ya tenían grabado su primer disco y ya habían recorrido gran parte de la geografía nacional. Por primera vez en Venezuela una expresión musical tenía igual aceptación por parte de los músicos de escuela como de los sectores populares.



Así el Quinteto Contrapunto se convirtió en el punto de referencia obligado para la música tradicional venezolana. No es exagerado decir que todos los grupos que se lanzaron posteriormente al rescate de las manifestaciones musicales autóctonas de Venezuela, seguían y siguen los pasos de estos pioneros.

Este quinteto vocal generó que muchísima gente se volcara a la búsqueda de nuestras raíces, de la misma manera que crean olas de seguidores los grupos de rock.




Por supuesto un trabajo de tan alta categoría se proyectó mucho más allá de nuestras fronteras y se convirtió en punto de referencia en muchos otros países.

Por múltiples vicisitudes y el fallecimiento de su director y creador, el grupo había cesado sus actividades. Sin embargo se ha planteado la posibilidad de continuar y se ha hecho una ampliación de repertorio con los nuevos integrantes.

Discografía

•Música popular y folklórica de Venezuela

•Quinteto Contrapunto, Vol 2

•Quinteto Contrapunto, Vol 3

•Quinteto Contrapunto, Vol 4

•Quinteto Contrapunto, Vol 5

•Serie 32 Quinteto Contrapunto. Música popular y folklórica de Venezuela, Polygram 1998



Fuente: http://www.musicavenezuela.com/popular/quinteto_contrapunto.php

sábado, 5 de junio de 2010

ISAAC ASIMOV: MAESTRO DE LA CIENCIA FICCION

“¿Cómo se siente sabiéndolo todo?” le preguntó el escritor estadounidense Kurt Vonnegut a Isaac Asimov. “Inquieto”, le respondió. Tenía motivos para estarlo. Su extraordinaria versatilidad y legendaria productividad de este bioquímico de formación y escritor por vocación han quedado plasmadas en sus muy populares obras de divulgación y ciencia ficción. Se cuentan por cientos.

Hijo de emigrantes rusos, Asimov llegó a Nueva York con tres años. Aprende a leer y escribir antes de comenzar la escuela, y en el bachillerato escribe su primer relato, un cuento al estilo de las novelas de diez centavos que el padre vendía en su tienda de Brooklyng. Las prolongadas jornadas en el negocio familiar, donde podía leer todas las revistas baratas (sobretodo las de ciencia ficción, que su padre consideraba más educativas por aquello de la “ciencia”), forjaron su ecléctica personalidad como escritor: vasta erudición, capacidad para abarcar casi cualquier tema, estilo claro y sencillo y vocación de llegar a un público amplio.

Asimov publica sus primeros relatos en revistas de ciencia ficción poco antes de culminar, en 1939, sus estudios de bioquímica (su fobia a la sangre le impidió cursar medicina, deseo de sus padres). Al tiempo, empieza a tener cierto renombre con una serie dedicada a los “robots positrónicos” y a limpiar su estilo de los rasgos folletinescos de su trabajo de juventud.



Tras la Segunda Guerra Mundial, tiempo en el que trabajó como investigador químico para la Marina, se doctoró en química y consigue un puesto en la Universidad de Boston. Igualmente, se publica su primera novela de ciencia ficción, “Un guijarro en el cielo”, a la que seguiría una de sus sagas más conocidas, la trilogía de la Fundación, galardonada en 1966 con el premio Hugo a la mejor serie de ciencia ficción de todos los tiempos. Esta saga de aventuras intergalácticas (inspirada en el clásico Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano, del historiador británico Edward Gibson), más los relatos sobre robots (entre ellos su famoso Yo, Robot, que las célebres leyes de la robótica), fue su contribución más famosa y reconocida.



En 1958 Asimov da un giro a su trayectoria profesional, deja la universidad y la investigación para centrarse en la divulgación. Apasionado por la historia, particularmente la historia de la ciencia, publica su primer libro de no ficción: un manual de bioquímica para adolescentes. Su aceptación marcó profundamente su carrera. Asimov descubre sus dotes para plasmar de forma clara y didáctica sus conocimientos, su interés por difundir la cultura a todos los estratos sociales y, sobre todo, lo mucho que le gustaba hacerlo.

Escribía compulsivamente, por lo general en pequeñas habitaciones cerradas provistas con iluminación artificial. La gama de temas que trató fue muy amplia, ya fuera en obras de carácter enciclopédico, como “Guía de la ciencia para el hombre inteligente” y los catorce volúmenes de “Historia Universal Asimov”, o de síntesis, como “100 preguntas básicas sobre ciencia”



Hasta 1981 apenas había escrito algo más sobre ficción, pero a partir de ese añola retoma con gran éxito al volver con la serie Fundación y sus novelas sobre robots. Su actividad como conferencista fue incansable. El trabajo era su mayor distracción, por eso no le gustaban los feriados ni las vacaciones. Su intensa actividad sólo se detuvo con la muerte sucedida en 1992, tras un fallo coronario y renal. Posteriormente se conoció que la causa fue la infección por VIH contraída diez anos antes por una operación de corazón. Legó una gran obra: mas de 500 volúmenes y un sin fin de artículos. En su honor se nombró una revista de ciencia ficción, “Asimov´s Science Fiction”, a un asteroide, el 5020 Asimov, y a un robot, el humanoide ASIMO.

Fuente: Historia y Vida. Perfiles. 2008

RELOJES AUTOMATICOS: MOVIMIENTO SIN FIN


Cuando lucimos en nuestra muñeca un reloj con movimiento automático, generalmente no sabemos que portamos una verdadera proeza técnica. Numerosas invenciones producto de la participación de importantes maestros relojeros ha debido ocurrir a lo largo de la historia para llegar a los modelos actuales.

Un reloj automático es aquél que está provisto con un mecanismo que permite su continua recarga (cuerda), derivada del movimiento de la muñeca de la que se sujeta, sin necesidad de actuar sobre la corona. Estos mecanismos se unen a una masa excéntrica de media luna, que, por la gravedad de la tierra, siempre tiende a girar hacia abajo a la mínima oscilación, lo que activa una serie de móviles que transmiten esta rotación al volante de la carga y a su correspondiente muelle.


Movimiento Mecánico

Según apuntes del maestro Breguet, se cree que la autoría del primer reloj automático corresponde a un jesuita que vivió en el siglo XVII. No obstante, otras fuentes afirman que la idea provino de Alemania a finales del siglo XVIII, y parece ser que hubo una querella entre un eclesiástico francés y un relojero vienés por atribuirse la paternidad de este invento.


Abraham Louis Perrelet

El primer relojero que quiso realizar un reloj dotado de movimiento automático fue Abraham Louis Perrelet, quien en 1770 creo un mecanismo para el que utilizó una masa semicircular sin amortiguación, con el centro de oscilación en el centro de la platina del reloj. Tras el, otros maestros de la relojería entre los que se encuentran Louis Recordon y Abraham Louis Breguet se dedicaron a esta complicación para mejorarla técnicamente.


Abraham Louis Breguet

Breguet se decidió por un reloj con remontaje automático que evitara el polvo y las posibles averías del movimiento. Recordon, por su parte, perfeccionó el guardatiempos automático al dedicarse más al sistema de transmisión del movimiento al rodaje del reloj que a la carga del resorte.



La relojería ha sido el producto de la curiosidad humana por medir lo intangible, el tiempo, preocupación esta que se tradujo en innumerables pruebas, errores, y definitivos avances que hoy en día vemos en la diversidad de piezas que utilizamos diariamente, y que además marcan el patrón por el que contamos el transcurso de nuestras vidas.

Fuente: CRONOS. Publicación Octubre 2001.