"La perfección no es cosa pequeña, pero está hecha de pequeñas cosas." Miguel Ángel

domingo, 23 de mayo de 2010

JACKSON POLLOCK, PINTURA ALEATORIA - PINTURA EN ACCION


Uno de los aspectos “positivos” por llamarlo de alguna manera que deja tras de sí la II Guerra Mundial , fue el éxodo de artistas europeos hacia los Estados Unidos, pintores de la talla de Piet Mondrian y Marx Ernst extendieron su influencia artística en el medio americano lo cual rindió frutos en los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado. Por vez primera, artistas norteamericanos adquirieron fama internacional gracias a su nueva visión y vocabulario artístico, conocido como el expresionismo abstracto. Este se materializo bajo el nombre de la “Escuela de Nueva York”.


Fue Jackson Pollock (1912 – 1956) quien abrió el camino para que por ella transcurriesen otros pintores expresionistas abstractos. Llegados aquí debemos hacer un alto para abordar dicho término. Como muchos otros movimientos modernos, el expresionismo abstracto no describe ningún estilo en particular, sino más bien una actitud en general; no todas las obras eran abstractas, ni todas expresionistas. Lo que estos artistas tenían en común eran los temas con carga moral, frecuentemente profundos y trágicos, a gran escala. En contraste con los temas de realismo social y sobre vida regional característicos hasta ese momento del arte norteamericano de las décadas anteriores, estos artistas valoraban, sobre todo, la individualidad y la improvisación espontánea.



De Koonig (otro gran exponente de la Escuela de Nueva York) señaló que Pollock “rompió el hielo”, una frase enigmática que sugería que éste había demostrado en que podía convertirse el arte con sus pinturas “dripping” (“chorreantes”) de 1947.



Pollock fue el primer artista que vertió la pintura, en lugar de utilizar pincel y paleta, y que abandonó toda convención sobre un tema central. Danzaba casi en transe sobre los lienzos extendidos en el suelo, se perdía en sus formas, chorreando y goteando pintura con total control de lo que hacía. Afirmó que: “La pintura tiene vida propia. Yo intento dejar que surja”. No pintaba imágenes, solo “acción”, aunque “actión painting” parecería un término inadecuado para el resultado final de este proceso creativo.


"Action Painting"

“Niebla de lavanda” tiene tres metros de longitud, una vasta extensión a escala heroica. Está viva con garabatos de colores, líneas esparcidas que se mueven de un lado a otro, aquí más gruesas, allá formando una maraña más delgada. La vista siempre está ansiosa sin posibilidad de detenerse en algún punto específico. Pollock introdujo las manos en la pintura y las estampo en la parte superior derecha (gesto que recuerda las pinturas rupestres). En ese momento a Pollock se le aclamó como el más grande pintor americano, pero ya hay algunos que consideraban que su obra no se encontraba a la altura de tal distinción. Sin dudas una obra controversial que deja su significado y emoción al libre pensamiento del observador quien finalmente le otorga su sentido y valor.

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