"La perfección no es cosa pequeña, pero está hecha de pequeñas cosas." Miguel Ángel

sábado, 10 de julio de 2010

“El color y yo somos uno solo. Soy un pintor” Paul Klee.


“Seis especies” 1930

Paul Klee (1879 – 1940) es uno de los grandes coloristas de la historia de la pintura y un muy hábil ejecutor de la línea. Sus obras más serias pueden contener un segundo plano humorístico, y su alcance para la invención formal pareciera infinito. Luego de escoger entre la carrera de músico o la de pintor, se convierte en uno de los artistas más poéticos e inventivos de su tiempo. Fue profesor de la Bauhaus (Escuela de arte y arquitectura fundada en 1919 basada en un estilo impersonal, severo y geométrico, guiado por una estricta economía de líneas y materiales puros), en Weimar y Dessau y luego en la academia de Düsseldorf hasta que el régimen nazi lo expulso de la ciudad.


"El pez dorado" 1925-1926

“El pez dorado” se desliza por el reino de su libertad submarina , todos los demás pececillos se colocan a distancia de él, le dejan un espacio para que reluzca su cuerpo dorado. Se trata de un pez mágico cubierto de misteriosos signos en su cuerpo, aletas escarlatas y una gran flor roja como ojo. Suspendido majestuosamente en la profundidad azul oscura del mar, luminoso con secretas imágenes de fertilidad. El gran pez logra que el misterio de su secreto hábitat cobre significado. Es posible que no se facilite su comprensión a primera vista, pero ahí se encuentra. El mar y sus criaturas están ordenadas en un soberbio homenaje, empequeñecidas y a la vez engrandecidas por esta luminosa presencia. La tranquila nobleza, la luminosidad, la soledad y el respeto general, todas ellas presentes en el pintor.


“Diana en el viento otoñal” 1934

Klee ejecutó su obra con intensidad, rapidez y seguridad, la cual presenta una dimensión imposible de calcular cargada de magia inagotable y sentido poético. Una obra en especial nos muestra su sentido del movimiento: “Diana en el viento otoñal”, las hojas que vuelan en la brisa húmeda, son al mismo tiempo, la virgen diosa de la cacería y una mujer de su círculo social vestida a la moda. Esta es una obra extrañamente pálida para Klee; sin embargo su tema demanda la elegante palidez, nos señala que Diana se extingue bajo la fuerza de la fecundidad de la estación en la que se mueve.



Klee murió relativamente joven. Su muerte semejó la de la paz que significó la II Guerra Mundial. Sus últimas pinturas son diferentes al resto de su obra. Son más grandes, con formas generalmente contorneadas por una gruesa línea negra, como si su autor las protegiese de un violento ultraje. El ingenio desaparece para dar paso a la tristeza, no personal, sino por la humanidad necia y obstinada.


“Muerte y fuego” 1940

“Muerte y fuego” nos presenta un cráneo blanco y reluciente que ocupa el centro del plano, las facciones del rostro están representadas mediante la palabra Tod, que significa muerte. Un hombre reducido a su mínima expresión se dirige hacia su muerte, con el pecho sin corazón y el cuerpo sin sustancia. La muerte es su única realidad. Igualmente en este cuadro hay fuego, el sol, que aun no se ha puesto, descansa en el borde de la tierra, que a su vez es la mano de la muerte. El aire superior está iluminado por el fuego y presenta una compresión más profunda. El hombre va hacia adelante con valentía, hacia la luminosidad. El frío dominio de la muerte acepta el fuego y ofrece un irónico consuelo. Tres misteriosas estacas negras aparecen en la parte superior, y el hombre golpea el cráneo con otra. Si el destino lo obliga a transitar al interior de la tierra, no lo hace pasivamente, sino que coopera. La cabeza de la muerte solamente es medio círculo, pero el sol es una esfera perfecta. El sol significa lo perdurable en el tiempo, lo que se eleva más alto, lo que más importa, inclusive a la muerte misma.


“Eros” 1923

Su trabajo es difícilmente clasificable, puede decirse que casi nunca es totalmente abstracto, pero tampoco realista, trasluce una poesía y su sensibilidad natural para la música, que fluye en su obra clarificando su color hechicero y desmaterializando sus imágenes.

viernes, 9 de julio de 2010

La Disyuntiva



El intelecto humano está en la disyuntiva:

o la vida perfecta, o la perfecta obra.

Si elige la segunda a rehusar se obliga

una mansión divina mientras rabia en la sombra.



¿Y que sucede cuando ese cuento termina?

Se tenga suerte o no, deja huella el afán:

vieja perplejidad, la cartera vacía,

o vanidad del día, el nocturno pesar



William Butler Yeats

jueves, 8 de julio de 2010

Georges Seurat: Conjunción de puntos de color vueltos forma y espacio

La obra legada por Georges-Pierre Seurat (1859-1891) constituye una maravilla, si su vida no hubiese sido tan corta, de seguro habría sido aliado de Cézanne, lamentablemente murió muy joven, mas sin embargo el poco tiempo que pinto dio luz a una técnica novedosa dentro del impresionismo, Seurat creía que el arte debía basarse en un sistema, el cual se convirtió en un rigoroso esquema que nombró pintura óptica, conocido igualmente como divisionismo, neoimpresionismo o más comúnmente puntillismo, en el que los puntos de color colocados uno al lado de otros se mezclaban en la mirada del espectador. Afirmaba que tales puntos de color intenso, ubicados esquemáticamente en formas precisas, podían emular los efectos reverberantes de la luz con mayor exactitud que la práctica más aleatoria, intuitiva si se quiere o casual en todo caso de los impresionistas.
El enfoque sistemático de Seurat se basaba en su estudio sobre la nueva teoría del color: utilizaba pequeños toques regulares de color puro que reaccionaban ópticamente y que se juntan al ser observados desde cierta distancia. Cuando algunos colores se colocan juntos, tal conjunción aumenta su fuerza lo que aporta iridiscencia y profundidad a la pintura.


"Las modelos" 1888

Seurat difería de los impresionistas en algo más que el enfoque científico. Recibió influencias de Ingres (Jean-Auguste Dominique, pintor neoclásico) y de los grandes pintores del renacimiento, en su obra se nota una tendencia más cercana a la tradición clásica que a la transitoriedad e intimidad casual del impresionismo. Sus grandes composiciones fueron elaboradas en el estudio, de acuerdo con sus propias y estrictas leyes de la pintura. No obstante, realizó, como muchos impresionistas pequeños trabajos al aire libre. A los temas bien demarcados por el impresionismo como: la vida urbana, las marinas y la diversión, Seurat agrega un sentido misterioso y una controlada geometría. En su pintura “Las modelos” existe una sensación de exquisita rectitud, de carne en toda du dimensión e individualidad aunque bellamente adecuada a su forma. Tales imágenes se asemejan a seres mitológicos por su delicadeza pero con la austeridad única del artista.


"Tarde de domingo en la isla de la Grande-Jatte" entre 1884 y 1886

Esta pintura la ejecutó en su estudio bajo luz artificial, y el gran paisaje que sirve de fondo es “Tarde de domingo en la isla de la Grande-Jatte”, una escena de verano que representa a unas personas que pasean a la orilla del río Sena. Vemos la particularidad de la unión o “reflejo” de un cuadro dentro de otro. La Grande-Jatte, reviste gran importancia desde el punto de vista histórico como dentro de la escasa obra de Seurat. Es una pintura que participo en la Exposición Impresionista de 1886, a pesar de la oposición de los expositores más antiguos, dado que representaba el nuevo orden que implicaba el cambio de su tendencia.


"El faro de Honfleur" 1886

Los paisajes de Seurat, supeditan a la naturaleza al ”punto” de su teoría del color, hecho que resulta un trabajo osado, además contienen una calma interior que se impone sobre la confusión natural, organiza su visión de la realidad bajo el criterio de su inventiva. Pocos paisajes se ven tan limpios, ordenados e integrados. Esto se ve con intensidad en “El faro de Honfleur”, el cual se encuentra organizado con tal precisión formal, que si faltase alguno de sus elementos se rompería su balance. La obra que va de la severidad a la claridad mágica muestra la interrelación perfecta de sus componentes, La estructura de madera imprescindible para la composición se desliza hacia la luminosidad marina a lo lejos. En ese punto coinciden suavemente todas las líneas verticales y horizontales: Una vertical es el faro, otra horizontal es la barca que se repite en la madera del aserrador. Todo este conjunto bañado por el blanco del sol, de forma que también el color converge y se hace compatible. El pintor transmite su visión de cómo debería ser la vida, y reemplaza la realidad natural con su arte.

lunes, 5 de julio de 2010

Abeja: Laboriosidad mitificada.

Una lista muy pequeña de animales desempeñan en el simbolismo un rol tan preponderante como la abeja, insecto formador de estados o repúblicas. Ya en los tiempos más antiguos y remotos se recolectaba la miel de las abejas silvestres. Pronto se descubrió también la posibilidad de aprovecharlas mediante la apicultura y con ello se logró un gran progreso para asegurar la sobrevivencia del hombre. La miel se utilizó para elaborar medicinas, endulzar y fermentar; igualmente la cera para la fabricación de velas; y más tarde, también para la fusión de metales en “la forma perdida”. En Egipto fue utilizada para la momificación de cadáveres. Allí la apicultura se conocía desde el año 2600 a.C., y la abeja era el símbolo jeroglífico del Bajo Egipto.


Diosa “Neit”: antigua diosa de la guerra y la caza, posteriormente creadora de dioses y hombres, divinidad funeraria, diosa de la sabiduría e inventora en la mitología egipcia. También representada como “abeja”

En la China es muy antiguo su conocimiento y uso, la palabra abeja (“feng”) suena de un modo parecido a la que designa la “dignidad de conde”. Por lo demás, la abeja era menos símbolo de la diligencia que imagen del joven enamorado que revolotea alrededor de las muchachas. Igualmente, en algunos cuentos chinos, las abejas ayudan, como en Europa, a descubrir la novia adecuada. En occidente suele denominarse “pájaro de María” o “pájaro de Dios” y equivale al símbolo del alma. El que ve en sueños una abeja tiene ante sus ojos la proximidad de la muerte, el alma que se aleja en un zumbido. Por el contrario, si al fallecido le entra volando una abeja en la boca, vuelve a vivir. “Camino de las abejas” era como los antiguos alemanes describían el aire henchido de las almas de los muertos.


"Rosa Abeja" R. Fludd, Summun Bonum, Francfort. 1629

En el ámbito del Mediterráneo hubo a menudo curiosas ideas sobre las abejas; se las consideraba carentes de sexo, y se decía que provenían de cuerpos en descomposición, no tenían sangre y no respiraban. Ciertas comparaciones antropomórficas les atribuían virtudes: valentía, castidad, diligencia, pulcritud, viviendo armónicamente en su república y dotadas de sentido artístico (“pájaros de las musas”). Los sacerdotes y sacerdotisas de Eleusis se llamaban “abejas”. Como el descanso invernal de las abejas se equiparaba a la muerte, también se las consideró símbolo de la resurrección.

Ciertamente con estas acepciones la iconografía cristiana no escapó al influjo de las abejas. Fue el carácter infatigable de las abejas el que se constituyó en modelo del trabajo para la comunidad. San Ambrosio comparó a la Iglesia con la colmena, y a los piadosos miembros de la comunidad con las abejas, que de todas las flores sólo recolectaban lo mejor y evitaban el humo de la soberbia. La idea de que las abejas vivían del olor de las flores hizo de ellas un símbolo de la pureza y de la continencia; para Bernardo de Claraval eran un símbolo del Espíritu Santo.


Vitral con imagen de San Ambrosio “Elocuente”

En el ámbito profano se consideró a la abeja como un símbolo de la realeza, porque por mucho tiempo se confundió o creyó que la “reina” de las abejas era el “rey”. El lirio o flor de lis del escudo de Francia se ha hecho derivar hipotéticamente de la estilización de la figura de la abeja. La dulzura de la miel se tornó en símbolo de la elocuencia “dulce como la miel” de San Ambrosio y de San Juan Crisóstomo (“boca de oro”). Como símbolo de Cristo sirvió también la dulzura de la miel asociada a la clemencia, aunque en unión con el agudo aguijón para el juicio final. La idea también tomada de la antigüedad de que las abejas no engendran ellas mismas su prole, sino que la recogen de las flores que ellas visitan en su vuelo constante, las unió a la Virgen María.


Escudo "Abella de Conca"

Su utilización en la heráldica está relacionada con su múltiple aparición, ejemplos: en el escudo de la familia corsa de Napoleón Bonaparte, como símbolo del orden y la diligencia. En el antiguo Egipto, el rey del Bajo Egipto era “aquél que pertenece a la abeja”, como el junco era símbolo del rey del Alto Egipto.

domingo, 4 de julio de 2010

Edouard Vuillard: La mirada íntima de la cotidianidad.


"Madre de Vuillard con una taza"

En la entrada dedicada a Pierre Bonnard, se señaló que junto con Vuillard fueron los exponentes de una línea pictórica conocida como “El Nabismo”. Si comparamos a Vuillard puede parecernos modesto (un poco). Su pintura tiene más delicadeza, y demuestra menor interés por los juegos coloristas y más por las texturas con sutilezas mudas y elegantes, algunas provenientes de los textiles. Vivió gran parte de su vida junto a su madre, quién era modista, y el pasó mucho de su tiempo entre mujeres que trabajan en este oficio, concentradas y a la vez en constante conversación en pequeñas habitaciones. El encanto feliz y nada forzado de su pintura difícilmente cansa, nunca se hace obvio y siempre resulta vivo y tierno. La mayor parte de su trabajo la realiza en pequeños formatos.


"La Lectora"

El permanente contacto de Vuillard con materiales textiles debido al trabajo materno y a los diseños textiles de su tío, tuvieron una directa influencia formativa en su arte. “La Lectora” forma parte de una serie de paneles que ejecutó para la biblioteca de un amigo, por lo cual tiene un formato mayor de lo que habitualmente hacía. En él se ven los muebles de una habitación, su papel pintado, sus alfombras y tapicerías casi ocultan la presencia humana. El personaje, que con resolución se concentra en su libro, entre esta profusión de detalles de este interior, aparece tranquila, y casi mimetizada con el fondo. Las mujeres que la observan desde la puerta tal vez experimenten un temor o recogimiento ante tanta decoración que desdibuja y a la vez resalta la imagen. La ejecución del pintor es una muestra de su cálido encanto por la ornamentación sin desdeñar el color.


"Habitación con tres lamparas"

Su obra se caracteriza por mostrar escenas en las que aparentemente nada ocurre, mas sin embargo son fascinantes, su envolvente simpatía por las imágenes cotidianas de la vida ordinaria constituyen el punto de atracción de su arte.

sábado, 3 de julio de 2010

Pierre Bonnard: El detalle simple de lo cotidiano como efecto decorativo.

Antes de iniciar propiamente en la presentación del mencionado pintor conviene acotar el término aplicado en el título de esta entrada. Bonnard junto con su colega Edouard Voillard fueron los líderes de un grupo que se conoció como los “Nabies” (en hebreo: los videntes o profetas). En su obra lo decorativo era muy importante, se caracterizaron por sintetizar y simplificar las formas a motivos en gran escala y pureza de colores. Paul Gauguin influenció de manera determinante esta tendencia pictórica así como muchos aspectos del misticismo oriental como vía de expresión de lo espiritual en su obra.
Pierre Bonnard, fue quien más profundamente experimentó la influencia japonesa hasta el punto en que sus amigos le llamaban “el nabí japonés”. Sentía una profunda atracción por la consición gráfica de los grabados japoneses, con su cautivante pureza de línea y color. A medida que su pintura madura, los colores usados fueron más profundos e intensos, con lo que toda la significación de su trabajo se expresaba por medio del color.


"La carta" Hacia 1906

En “La carta” se nota una sencillez japonesa; la joven se halla absorta en su escritura, la inclinación de su cabeza es señal de su concentración, además de ser maravillosamente femenina, con un brillante cabello color castaño, elegante peineta, la pequeña nariz respingona y coqueta y la expresiva curva de su boca. A Bonnard le preocupa más esta mujer como encanto que como personalidad (un enfoque muy japonés). La ha rodeado exquisitamente para su propio deleite, con una silla carmesí, una pared jaspeada, y, en el lado abierto y libre, una caja y un sobre de tonos fascinantes. El verde de la caja es el color más pálido de todo el cuadro, y dirige la mirada del observador hacia el azul profundo de su vestido y su rostro bajo. Bonnard no hace ninguna gran declaración sobre la vida en particular del ser que representa; se limita a mirarla con el placer más delicado y sencillo.


"Desnudo en la bañera" 1925

Al igual que los artistas japoneses, Bonnard se interesó por pintar la vida cotidiana, en congelar la intimidad de una escena personal. En muchas de sus pinturas utiliza a la misma modelo, Marthe, una mujer que transitó por la néurosis y con la que se casó, ella lo separo de sus amistades, aunque por lo repetición como objeto de su arte puede concluirse que constituyó una fuente inagotable de interés visual. Por suerte, a Marthe, siempre le agradó posar, especialmente en la bañera, en muchas de las pinturas más importantes del artista, ella aparece totalmente sumergida en el agua, se aprecia una luminosidad casi estática en su cuerpo y en el agua, en “Desnudo en la bañera” pueden verse estas características.


"Escaleras en el jardín del pintor" hacia 1942-1944

Con respecto al paisaje, Bonnard, no solamente muestra lo que puede verse, también hace sentir, se lanza a buscar la sensación de los objetos, el otro aspecto de lo que representa en su arte. “Escaleras en el jardín del pintor” es una obra pintada casi al final de su vida. Un cuadro extraordinario. Las escaleras suben y desaparecen cuando en la grandiosidad de la vegetación. Exuberantes colores se agrupan a la izquierda; grandes fuentes de un verde primaveral aparecen a la derecha, delante se ven luminosos matorrales iluminados por los rayos solares de un dorado penetrante y un rojo incandescente, y más adelante, flores, que permiten que los azules del cielo actúen como fondo. Vemos un efecto teatral, un escenario, pero tal escenario no está preparado para una obra, sino para la vida. Bonnard actúa como un liberador de las verdadera limitaciones de quien observa su trabajo, y lo invita a entrar en su radiante libertad.

miércoles, 30 de junio de 2010

Henri Matisse: Dueño del color

La pintura de Matisse posee una fuerza extraordinaria, que vive por derecho propio en paraíso al que el pintor arrastra a todos sus espectadores. El gravitó sobre lo bello y creó algunas de las escenas más hermosas y poderosas antes pintadas. Era un hombre de temperamento ansioso, que trato de sublimar mediante la pintura. Mientras Picasso destruyó su miedo a las mujeres, Matisse convirtió su tensión nerviosa en serenidad.
Henri Matisse adquirió fama inicialmente como “el rey de los fauves”, una etiqueta inapropiada para este hombre caballeroso e intelectual muy alejado del “salvajismo” aunque sí con un gran contenido de pasión. Fue un artista que demostró un absoluto control, su espíritu y su mente mantuvieron en todo momento controlada a “la fiera” del fauvismo.


“Madame Matisse”, retrato de la raya verde, 1905.

El retrato que hace de su esposa, conocido como “Madame Matisse", retrato de la raya verde utiliza color separado para describir la imagen. El rostro ovalado se divide con una pincelada verde, y su peinado, un moño purpura, resalta entre los tres colores del fondo. Su parte derecha muestra una intensa vivacidad, a la izquierda el malva y el naranja repiten los colores de su vestido. Esta versión del autor constituye un ensayo creativo sobre la armonía del color.


“La conversación”,1909.

Los años fauvistas de Matisse fueron sustituidos por una etapa experimental en la que deja de lado los efectos tridimensionales a favor de zonas radicalmente simplificadas de color puro, formas planas y diseños pronunciados. El esplendor intelectual de este arte de sorprendente belleza atrajo mucho a la mentalidad rusa, por lo que muchas grandes obras de Matisse se encuentran actualmente en ese país. Una de ellas es “La conversación”, en la que se ve a un matrimonio conversando; sin embargo, esa conversación es significantemente muda, los personajes son inexorablemente opuestos: el hombre (un autorretrato) es la figura dominante, se encuentra de pie, mientras que la mujer se recuesta malhumoradamente en la silla. Está cercada por la silla, prisionera de sí misma, rodeada por todas partes. Los brazos de la silla la confinan y, sin embargo, la silla apenas se distingue del fondo de la pintura, está dentro de su propio contexto. La ventana le ofrece una posibilidad de salida, pero la contiene la baranda de hierro. El destaca, posee un dinamismo que a ella le falta. El cuadro no puede contenerlo y su cabeza sobresale del marco para incursionar en el mundo exterior. La única palabra de esta hostil conversación es la escrita en la barandilla “Non” ¿le está diciendo que no a su egoísta pasividad? ¿le dice ella que no a su intensidad? Ambos personajes se niegan mutuamente para siempre.


“Odalisca con los brazos levantados”, 1923

Sus trabajos más característicos fueron sus odaliscas, pintadas durante sus estadías en Niza, cuyo clima le gustaba, además por su cálida luz. Al ver “Odalisca con los brazos levantados” se piensa que el autor la explota, pero el personaje no se percata de ello, se encuentra perdida en su ensueño particular mientras la luz solar la baña. Junto a la espléndida opulencia del sillón, de su diáfana falda, y de los paneles decorados a cada lado. Se revela un mundo decorativo cargado de ingeniosas ideas.


“Animales marinos”, 1950

Hacia el final de su vida Matisse entró en un período de invención desinteresada. En esta última etapa, ya muy débil para estar de pie al frente de un caballete, hizo recortes, tallando en papeles de colores, producía formas recortadas que utilizaba para hacer collages que resultaban en grandes cuadros algunas veces. Dichas obras constituyen su máxima aproximación a la abstracción. Con sus “Animales marinos” obtiene una maravillosa sensación del mundo bajo el agua, con peces, caballos marinos y algas, todos en la líquida libertad provista por el mar. Su rectitud geométrica y su resplandor cromático conjugan las dos grandes dotes del artista, habilidades estas que lo convierten en el maestro colorista del siglo XX.

lunes, 28 de junio de 2010

Marc Chagall: Sentimientos hechos color y forma

Nació en Vitebsk, Bielorrusia siendo el mayor de nueve hermanos. Su nombre natal fue Moishe Shagal. (1887-1985). Chagall, llega a París, centro del arte, en 1914 sin un centavo en el bolsillo, al igual que otros de sus colegas. El pintor en su obra combinó sus fantasías con el color sensual y las nuevas técnicas adquiridas en su estancia francesa. Le gustaba manipular la realidad de una forma lúdica sin precedentes y de gran originalidad.
Bajo todos esos colores y formas se encuentra un profundo sentido religioso, vista la palabra en su acepción más amplia. Chagall pintaba sus sueños, imágenes que procedían de sus sentimientos, del corazón, y no de la mente. Con la particularidad de que su fantasía nunca es fantástica. Va más allá de la lógica de los deseos de felicidad de los seres humanos comunes.


"El Malabarista"

Su obra temprana se aprecia iluminada desde su interior por una fuerza psíquica que fluye de su origen y educación judía en Rusia. “El violinista” uno de sus cuadros más resaltantes es una figura mítica que celebra los nacimientos, las bodas y las muertes, pero soporta este peso de la comunidad en solitario, podría decirse casi alienado del resto. Puede notarse en la pintura el verde luminoso de su rostro y como levita mágicamente en el espacio, nada lo sostiene.


"El violinista"

La obra de Chagall se conecta con diferentes corrientes del arte moderno. Formó parte de las vanguardias parisinas que precedieron la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, su obra se queda siempre en los límites de estos movimientos y tendencias emergentes, incluyendo el cubismo y el fauvismo. Estuvo muy relacionado con la Escuela de París y sus exponentes, como Amedeo Modigliani.


"La Torre Eiffel"

En su trabajo abundan las referencias a su niñez, aun al precio de evitar las problemáticas experiencias que después vivió. Sus obras comunican la felicidad y el optimismo a aquellos que las observan mediante intensos y vívidos colores. Chagall gustaba de colocarse a sí mismo, a veces junto con su mujer, como observador del mundo, un mundo de colores visto a través de un vitral. Muchos consideran que La crucifixión blanca (y sus ricos e intrigantes detalles) es una denuncia del régimen de Stalin, del holocausto nazi y de toda la opresión contra los judíos.


"La Crucifixión Blanca"

viernes, 25 de junio de 2010

Domenico Ghirlandaio: Maestro de Miguel Ángel.


"Retrato de Giovanna Tornabuoni"

En noticias recientes de la prensa española asociadas a las artes plásticas se ha destacado la muestra del museo Thyssen-Bornemisza dedicada al maestro italiano Domenico Ghirlandaio, con especial, énfasis en la exhibición del retrato de Giovanna Tornabuoni, la visión de estas reseñas me trajo a la memoria la hermosa película “Té con Mussolini”, donde por unos breves instantes se hace referencia a la obra del maestro ubicada en el pueblo amurallado de San Gimignano, de origen medieval, erigido en lo alto de las Colinas de la Toscana, en Italia. Es allí donde podemos ver al grupo de “prisioneras” inglesas de la trama de esta película proteger los frescos de Ghirlandaio dedicados a “Santa Fina”, de los bombardeos de la II Guerra Mundial. Ciertamente una obra que nos acerca a la belleza y colorido que significó el renacimiento italiano.


"Santa Fina"

El valor artístico de la obra de Ghirlandaio (1448-1494) puede considerarse superior a todos sus precursores y contemporáneos, conformando junto con Giotto, Masaccio, Filippo Lippi y Botticelli el elenco de los más grandes pintores italianos del Renacimiento. Su esquema compositivo es grandioso y decorativo, su claroscuro excelente, y en particular su técnica de la perspectiva es muy elaborada. El uso de los colores es más discutible, sobre todo en los cuadros a la tempera, que aparecen a menudo demasiado brillantes, mejorando mucho en los frescos. Utilizó exclusivamente estas dos técnicas, y nunca la pintura al óleo.


"El nacimiento de San Juan Bautista" (Detalle de pintura al fresco)

Una cierta dureza de los contornos, similar a la de los personajes de las esculturas de bronce podría indicar una formación inicial en el campo de éste tipo de trabajos. Fue el primero en introducir en el arte florentino la mezcla de arte sacro y profano que ya se practicaba previamente en Siena. Sus dibujos de las figuras de Cristo, la Virgen y los ángeles no son los de más alto nivel; una característica de sus dibujos que se suele resaltar a menudo es la excesiva fineza de las manos y pies. Una de sus máximas era: pintar se corresponde con dibujar. Ghirlandaio fue un maestro nunca satisfecho, y expresó en cierta ocasión el deseo de tener todos los lienzos de muralla de Florencia para cubrirlos de pinturas. Decía a sus asistentes en el taller que no rechazaran ningún encargo que les ofrecieran, aunque fuese para decorar un armario de señora, e incluso llegó a ejecutar personalmente trabajos de esa índole a pesar del descontento de sus aprendices.


"Adoración de Los Magos"

Ghirlandaio fue el primero en eliminar de sus pinturas el uso de los dorados, representando de modo realista cualquier objeto de los que convencionalmente se pintaban así; se pueden reseñar algunas importantes excepciones, como por ejemplo la luminosidad del paisaje en la Adoración de los Magos, expuesta actualmente en la Academia de Florencia, y que obtuvo mediante la utilización del oro.

jueves, 24 de junio de 2010

Isamu Noguchi: Diversidad Escultórica, roca y papel de arroz



Isamu Noguchi (Los Ángeles, 1904 – New Yok, 1988) fue escultor, arquitecto, poeta y diseñador de muebles y paisajes. Gracias a su aproximación a todos estos campos como si de escultura se tratasen, extendió la definición clásica de escultura y difuminó los límites entre las bellas artes y el diseño utilitario. Noguchi quiso infundir de relevancia social y práctica al arte y crear objetos para el día a día que fueran al mismo tiempo útiles y bellos


"Taza para el té"

Nacido como Sam Gilmour en Los Ángeles, hijo de la escritora y profesora americana Leonie Gilmour y el poeta japonés Yone Noguchi que lo abandonó, Isamu Noguchi creció y fue educado entre Japón y Estados Unidos. Su interdisciplinario e intercultural acercamiento al arte estuvo influenciado no sólo por su contacto con el modernismo occidental. Estudió en la Universidad de Columbia y después de residir unos cuantos años en Japón, se trasladó a a Nueva York donde continuó su formación junto a Onorio Ruotolo. Durante el año 1923, viajó por Inglaterra, China y México y posteriormente se trasladó a París, donde fue ayudante de Brancusi durante dos años, entre 1927 y 1928. Allí conoció y se relacionó con escultores como Alberto Giacometti y Alexander Calder y desarrolló una entusiasta escultura abstracta. Estuvo, igualmente, fuertemente influido por el Surrealismo de Pablo Picasso o de Joan Miró.


"Kouros", Marmol. 1945

En sus primeras obras de terracota y piedra Noguchi plasmó una parte del misterio y del espíritu de un arte primitivo, principalmente de las obras de barro cocido japonesas, que estudió y aprendió con el alfarero japonés Uno Jinmatsu durante un viaje a Japón realizado entre 1930 y 1931. Noguchi, formado en medicina en la Universidad de Columbia, intuyó la enorme interrelación que existe entre los huesos y las rocas, preocupándose por lo que denominó la anatomía comparada de la existencia, que plasmó en su obra Kouros de 1945, conservada en el Museo Metropolitano de Nueva York. Esta obra, realizada en mármol, supone una interpretación abstracta de la escultura griega. En 1949 realizó otro viaje a Japón, en él descubrió la piedra en sí misma, un importante paso en su desarrollo estético.



Nunca formó parte oficialmente de ningún movimiento o grupo de artistas, pero durante su carrera Noguchi trabajó con, y para, varios artistas de renombre. Trabajó para Diego Rivera en Nuevo Mexico, y recibió un encargo de George Gershwin mientras vivía en Nueva York. Desde 1935, colaboró durante años con coreógrafos como Martha Graham, Merce Cunningham y George Ballenchine. Desarrolló una permanente amistad con Buckminster Fuller, diseñador, ingeniero, visionario e inventor estadounidense.


"Mesa para el café"

Durante los años 40 y 50, diseñó sillas y mesas de formas esculturales para Herman Miller y Knoll. Aplicando técnicas artesanales tradicionales japonesas, también creó sus famosas Akari Light Sculptures, lámparas de papel de arroz para el uso cotidiano. Más adelante, Noguchi trabajó en diseños más grandes, incluyendo fuentes y jardines, los cuales veía como escultura única. Usando agua, vegetación, piedras talladas y naturales, creó espacios que apelan a los sentidos y respetan la naturaleza y la cultura al mismo tiempo. Sus proyectos al aire libre constituyen un importante legado que se extiende a lo largo de numerosas ciudades norteamericanas y otras como París y Jerusalén.


"Akari Light Sculptures"

martes, 22 de junio de 2010

Auge y caída de un hombre del Renacimiento: César Borgia



Este controversial personaje de la historia renacentista italiana y en particular del Vaticano, nace en Roma el 13 de septiembre de 1475, primogénito de Rodrigo Borgia, cardenal de la Iglesia Católica y de Vannozza Catanei, una de sus amantes. Perteneció a la influyente dinastía Borja proveniente de España, arraigada en Valencia, donde disfrutaba de territorios y cargos.

Tras la elevación al papado de su padre en agosto de 1492 (conocido desde ese momento como Alejandro VI) recibe diversas dignidades y posiciones influyentes en la jerarquía eclesiástica, siendo la más destacada la de cardenal en 1493, anteriormente ya había sido nombrado protonotario apostólico, obispo de Pamplona y arzobispo de Valencia. Mas sin embargo, estas dignidades no eran del gusto de César quien no deseaba dedicarse a la religión, por mucho que en su tiempo, su ejercicio contaba con amplias esferas de influencia política, y económica, por descontada la liberalidad con que sus miembros vivían. Su ambición era el poder de las armas, que en ese momento se encontraba en manos de su hermano Juan, duque de Gandía, pero que debido a su inesperada muerte en junio de 1497 de forma violenta, logra asumir luego de renunciar a todos sus cargos en la iglesia (1498). Se casa con Catalina D´Albret, hermana del Rey de Navarra, bajo la anuencia de Luis XII de Francia. Esto en el juego político implico para el Papa (Padre de César) la obtención del apoyo francés para recobrar su perdida autoridad en la Romaña a cuya conquista se lanza César.


Papa Alejandro VI

El rey francés le otorga el ducado de Valentinois, nombre que luego se transforma en duque valentino, henchido con el viento del poder que representa se dedica con ahínco a la empresa, al comando de su ejercito conquista Forli e Imola, hecho que le vale su nombramiento por parte del pontífice como general de los ejercitos pontificios y gonfaloniero de la iglesia (portador del estandarte de la Santa Sede).

El desarrollo de los acontecimientos y el juego de la política entre el Vaticano y el resto de los poderes europeos del momento son intensos. La alianza entre el Pontífice y el Luis XII implica la ruptura del primero con el reino de Nápoles, plaza española. Vale decir que anteriormente la estrategia papal fue la de conseguir el apoyo español para sus aspiraciones en la Romaña.


Lucrecia Borgia

Con en el estado de cosas descrito, la situación para Alfonso de Aragón, esposo de Lucrecia Borgia (hermana de César) era de sumo riesgo ya que era hijo bastardo del rey de Nápoles. Todo esto culmina en un atentado contra Alfonso en San Pedro que le deja muy mal herido, pero aun vivo, luego, pasado un mes, y en presencia de Lucrecia, es asesinado por la mano ejecutora de César, “Don Miquelle”, hecho reportado por el embajador de Venecia.


Nicolás Maquiavelo

Las incursiones y victorias militares del duque valentino continúan, conquista Rimini, Pesaro y Faenza, cuyos señores aparecen posteriormente muertos en el Tíber atados a rocas. Alejandro VI, exultante por los logros del hijo lo hace duque de la Romaña. El nuevo duque negocia con Florencia, ciudad lindante con sus territorios y en las comisiones encargadas de discutir los tratados estaba como observador Nicolás Maquiavelo, quien luego escribirá su obra “El Príncipe”, basado en sus observaciones y experiencias con Borgia. Maquiavelo queda impresionado por la capacidad que tenía para obtener el afecto del pueblo y a la vez imponer su voluntad sin lugar a desviación alguna. Era un hombre popular, gentil y despiadado. Sus nuevos súbditos le consideraban un buen gobernante, prudente, y justo. En el plano personal era un seductor, gran bailarín, elegante y refinado cortesano, de buena mesa y buena platica. Sabía compartir con sus pares y soldados. Hombre de valentía y fuerza legendarias. No obstante, tras esa fachada, había un personaje cuya mente hacía fríos cálculos políticos, con una asombrosa capacidad para fingir y un carácter implacable.

Su avasallante carrera continúo un poco más, pero no mucho, pues cuando se disponía a expandir sus dominios ocurre la debacle que marca el origen de su caída y posterior desprestigio. El 06 de agosto de 1503 él y su padre acuden a un banquete en la propiedad del cardenal Adriano Fornetto, las fiebres palúdicas azotan Roma y ambos caen enfermos, existen suspicacias en cuanto a la tesis de un posible envenenamiento, mas no hubo confirmación. La causa oficial fue la malaria, que provoca el fallecimiento del Papa el día 18 del mismo mes. Su hijo sobrevive.


César Borgia, enfermo, abandona el Vaticano tras la muerte de su padre.
Óleo por Giusseppe-Lorenzo Gatteri. Siglo XIX.


Tras este suceso toda su obra se tambalea hasta finalmente desmoronarse. Con el advenimiento de Julio II al papado, quién le promete su apoyo para mantener La Romaña, por el contrario no lo recibe, ya que Julio (conocido como el papa guerrero) realmente quiere arrebatársela a toda costa. Es encarcelado, para luego huir hasta Nápoles y caer prisionero de los Reyes Católicos, nuevamente se evade hasta llegar al reino de Navarra donde su cuñado es gobernante. Es en la tierra de Vianna en un asedio que cae muerto Il Valentino, el príncipe que tuvo en sus manos a Italia. Su epitafio reza: “Aquí yace en poca tierra / el que toda la tenía”

lunes, 21 de junio de 2010

Edvard Munch: Un profundo sentimiento de la pintura

Munch, representante de la pintura simbolista, fue un hombre agobiado por la tristeza, y obsesionado con la enfermedad, la locura y la muerte. Pero tales obsesiones se tornaron en el impulsor de una electrificante obra. Comienza a pintar en Oslo, donde para su tiempo el estilo mayoritario en el arte era el realismo social, y es sólo al llegar a París en 1888 cuando da inicio a su experimentación cromática. Se nota la influencia de Van Gogh en las obras más inquietantes de Munch, pinceladas emotivas y arremolinadas. Sintió igualmente cierta atracción por el trabajo de Gauguin y los pintores simbolistas, en esa estadía se hace amigo del poeta Stéphane Mallarmé.


"El grito"

Comienza a utilizar formas estilizadas del simbolismo, sus motivos decorativos, y sus intensos colores son un medio para expresar sus ansiedades y pesimismo. Precursor del expresionismo del norte, fue uno de esos grandes artistas cuya principal intensión era realizar una declaración emocional que subyugó a todos los elementos de la pintura para lograrlo.


"Cuatro muchachas en el puente"

Munch pinta lo que a primera vista puede parecer una imagen inocua, en su obra “Cuatro muchachas en un puente” de la cual existen varias versiones, tema que le despertaba intensos sentimientos, las muchachas se muestran jóvenes y esbeltas, inclinadas con pasividad hacia el agua o apartándose de ella. El agua en todo caso puede poseer varios significados para el observador, ¿el tiempo?, ¿el despertar del deseo sexual?, pero desentrañarlos no viene al caso, ya que hacerlo sería reducirlos.


"La Virgen"

Munch como se ha dicho es un simbolista que expresa ideas que operan en un inconsciente. A mayor infelicidad, más abiertamente autobiográfica era su pintura. Hacia la década de 1890, pintó una serie de cuadros llamados el “Friso de la vida” los cuales describió como “un poema de vida, amor y muerte”
En 1908 sufre un grave enfermedad mental y a pesar de no volver a salir de Noruega, su trabajo tuvo un gran impacto en la siguiente generación de artistas. Fallece en 1944.